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LA DIOSA MADRE

El mundo de las Diosas

LA DIOSA MADRE

Diosa Madre Arlequín

GRAN DIOSA, DIOSA DE LA FERTILIDAD, DIOSA DE LA VIDA, DIOSA DE LA MUERTE, DIOSA DE LA REGENERACIÓN O DIOSA DE LA LUNA, DIOSA DE LOS ANIMALES

LOS ANIMALES DE LA DIOSA MADRE

Diosa Madre esférica

El Perro

Es el principal animal de la diosa. Los perros pertenecían a la Diosa Luna, también la Diosa Hécate era adorada por perros que ladraban a la luna.

Los perros en las esculturas y cerámica del neolítico están asociados a dibujos de cuartos crecientes lunares.

Hay dos aspectos del perro contradictorios: el peligroso, nocturno y punitivo por un lado  y el protector de las fuerzas del mal por otro. Su papel comenzaría por ser protector, guardián de la casa y las plantas de los primeros agricultores.

El Ciervo y La Cierva preñada

Hay diseños de ciervos muy geométricos, estilizados como serpientes de agua o nubes de lluvia dando vueltas en el interior de un huevo. Por su asociación con el agua y el huevo, su papel como instrumento de la diosa de la regeneración es evidente.

La cierva tomada como madre dadora, en muchas ocasiones,  se acompaña de símbolos acuáticos.

La relación de la cierva con  la diosa parturienta data de la época Magdaleniense y las imágenes llegan hasta el Hierro. Muchas diosas de la Antigüedad como Hera, Juno latina,  tenían a la cierva como animal consagrado a su culto. Otras como Artemisa, Diana latina, solían transformarse en una cierva.

En Anatolia contemporánea se conserva una expresión: “en el momento en que la cierva pare, una luz sagrada ilumina la tierra”.

El Sapo y La Tortuga

La diosa con piernas abiertas y brazos levantados como los sapos dando a luz en esculturas estaba asociada a cabezas o astas de toro colgadas o debajo de la diosa en muchos santuarios. El vientre esta marcado con uno o varios círculos concéntricos. Las piernas separadas y el triángulo púbico dibujan un símbolo que se parece a la letra M, símbolo que se repite mucho en la prehistoria.

Existen ofrendas votivas de sapos con vulvas y cabezas humanas para pedir fertilidad en iglesias. La carne de sapo se comía para invocar los dolores de parto hasta hace poco, la sangre de sapo se utilizaba como afrodisíaco y los  sapos secos en las puertas para proteger del mal a la casa. En las mitologías bálticas indoeuropeas es la diosa de la muerte y el mundo subterráneo, mientras que en las mediterráneas, las creencias que más prevalecen son las que lo relacionan con el nacimiento, el embarazo y útero.

Los agricultores en el pasado hablaban de un útero-sapo que viajaba por el cuerpo de la mujer. También en época griega u romana, como si fuera un animal que si no estaba satisfecho iba hacia arriba y causaba sufrimiento a la mujer.  El feto era un sapo que se introducía en el útero, el embrión se parece bastante a un renacuajo, esta idea debió ser neolítica.

La Abeja y La Mariposa

Estos animales están relacionados con el poder  de la regeneración de la diosa. En el pasado se creía que las abejas  surgían de la muerte del toro o buey. Se decía que la época mejor para reproducir abejas era cuando el sol entraba en tauro.

Artemisa es una abeja llamada Melisa y tanto ella como el toro pertenecen a la luna. Los antiguos dieron el nombre de Melissae :(abejas) a las sacerdotisas de Demeter que eran iniciadas de la diosa de las profundidades y el de Melitodes a la propia diosa Kore: a la luna, cuya competencia era traer el nacimiento de las abejas. También la  llamaron Melissa porque al identificarse  la luna a un toro, las abejas son engendradas de toros.

La idea de vida en la muerte está expresada en la creencia de que la vida del toro pasaba a las abejas (esencia del significado del sacrificio).

La abeja y la mariposa son animales vinculados al poder regenerador de la luna y al toro : tienen antenas como astas de toros y alas como crecientes lunares.

La crísálida es un símbolo de vida tras la muerte.

Crisálidas, mariposas, orugas, abejas, se consideran cuando aparecen en la iconografía neolítica,  símbolos o signos de “llegar a ser”. También los huevos, cuartos lunares crecientes, cruces dentro de círculos que estaban grabados y pintados por todo su cuerpo y en vasijas votivas. Los huevos partidos, gemelos eran el  emblema de la diosa. Eran símbolo de la vida embrionaria y de la regeneración.

Los  motivos de crisálidas, mariposas y hachas de doble filo estarán después  en arte minoico-micénico.

Las hachas fueron posteriores a la aparición de la diosa e imitaron a la mariposa, símbolo de la diosa, por tanto con doble hoja y se las identificó con la diosa. En vasijas minoicas aparece la imagen antropomorfa de la diosa con alas de hachas dobles.

El Toro

Se han encontrado figuras de diosas  sentadas en asientos con respaldo de cuernos de toro en el templo. Figuras con doble hacha (mariposa), que  se elevan de los cuernos de un toro en un templo.

Hay veces que las figuras aparecen con los cuernos de toro al revés para simbolizar al toro muerto. Es el aspecto sacrificial del acto de la creación.

La gran diosa, emerge de la cabeza de un toro, bajo la forma de abeja o mariposa. El proceso de la vida de creación y destrucción es la base de la inmortalidad.

Otros animales de la diosa: el macho cabrío, la liebre, la tortuga, el erizo, la osa, la liebre,  signo de una comunidad preocupada por la vida y la muerte.

Diosa pájaro

OTROS SIMBOLOS DE LA DIOSA MADRE

El culto a las columnas

El pilar minóico y de la Vieja Europa no era el eje del universo o axis mundi como en las cosmologías altáicas y del norte de Europa, sino una encarnación de la Gran Diosa en su papel de fuente de vida y poder.

El culto a las columnas está relacionado con la divinidad de doble hacha y toro.

La cruz

Con sus brazos apuntando a los cuatro puntos del cosmos, es un símbolo universal creado o adoptado por las comunidades agrícolas, se extiende hasta el folclore de hoy. Basado en la creencia que el año es un viaje que abarca los cuatro puntos cardinales. Su propósito es promover y asegurar el ciclo cósmico, ayudar al mundo en sus fases de la luna y del cambio de estaciones.

Los símbolos de “llegar a ser”:medias lunas, orugas y cuernos, acompañan a los dibujos con cuatro partes. No representan la totalidad sino más bien una progresión continua hacia ésta, el proceso activo de creación.

Diosa madre pequeñita

EL ARQUETIPO DE LA DIOSA MADRE

El niño al crecer no sólo descubre que su madre es buena, dadora de vida y protectora,  sino mala madre. Un ser ambivalente, un todo. Se asemeja al caos u origen (Uroboros), donde están todas las fuerzas potenciales y complementarias. Del desarrollo de la conciencia surgen los pares de opuestos.

La tendencia de la diosa a representar los opuestos complementarios surge en el inconsciente y la mitología con imágenes redondeadas de ella como totalidad, Uroboros.

La luna uno de los símbolos de la diosa, combina luz y oscuridad.

DIOSAS HEREDERAS

Hécate y Artemisa son no  indoeuropeas, pertenecen al ciclo de la luna. La primera en relación con la muerte, la segunda joven y hermosa, virgen y relacionada con la maternidad.

A Hécate se la describe viajando por las tumbas de los muertos y de sangre de sacrificios con sus perros, guía a los viajeros de noche a la perdición por los caminos, como Enodia es la guardiana de los cruces y puertas. Su santuario estaba a la entrada de castros o puertas. Enodia ayudaba a parir.

Durante los ritos de iniciación de Artemisa las doncellas se convertían en osos, las ofrendas eran de frutas, falos y animales. Proporcionaba fertilidad a todo tipo de vida. Refleja la virginidad de la naturaleza y su estado salvaje.

               

 

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