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LA REINA DE SHEBA

El mundo de las Diosas

LA REINA DE SHEBA

Diosa Sheba mística

 LA REINA DE SHEBA, SABA, BILQIS O MAKEDA. LA REINA DEL SUR

Diosa Sheba

Siempre me han enamorado las historias de mujeres fascinantes que nos llegan a través de los cuentos, leyendas y mitos. En este caso, me fijé en una mujer que para mí es completa, misteriosa y sabia  por lo que me inspiré en ella para realizar dos esculturas, una llamada Diosa Sheba que es una cabeza en mármol negro y una talla en madera policromada en tonos oscuros llamada Bilqis.

Destaco en ellas el negro porque es el color de las diosas de la tierra fértil, creativa, digamos la parte oscura de la Diosa que representa el potencial, el “llegar a ser”, por tanto  la muerte y el renacimiento.

Os cuento aquí una recopilación de textos que he encontrado, que si bien son versiones más o menos oficiales, dejan la puerta abierta para la imaginación sobre esta dama especial.

Dos países, Etiopía y Yemen se disputan la cuna de la reina de Saba, Sheba, Bilqis o Makeda, es en ambos casos, un apreciado símbolo nacional. También es una figura notable en las religiones mayoritarias de ambos países, el cristianismo copto y el islam.

Parece que el reino de Saba yemení era una tierra muy próspera con avanzadas técnicas de irrigación y floridos jardines, rica en agricultura, oro, piedras preciosas y especias. Floreció en la antigüedad con el comercio, sobre todo del café y era una sociedad matriarcal y matrilineal, como aun quedan en Africa oriental. Adoraban al sol, la luna y las estrellas.

De la reina de Saba o Sheba la Biblia dice poca cosa: había oído hablar de la sabiduría de Salomón y quiso probarle con enigmas. Llegó a Jerusalén cargada de oro y piedras preciosas y perfumes. El rey resolvió todos los enigmas que ella le planteó, y a su vez la reina quedó prendada de la ciencia del monarca y de la suntuosidad de su palacio y del Templo. Bendijo a Yahveh,  intercambió presentes con el monarca y volvió a su país.

La historia que cuenta el Corán es más complicada:

Salomón enterado de la belleza de la reina de Saba, que aquí se conoce como Bilqis y de la prosperidad de su reino envía una abubilla que le dice que la reina y su pueblo se postraban ante el sol, apartándose del camino del verdadero dios por culpa del demonio. El rey entonces   ordena a la reina someterse, es decir, convertirse a la religión del dios único. Admite los regalos que la reina le envía pero la quiere ante su presencia.

Acudiendo al pasado de la reina hay matices muy interesantes. Parece que su padre fue un visir de Kitor, una ciudad llena de jardines maravillosos, era un hombre tan hermoso que hasta las hijas de los genios se enamoraban de él. Una de ellas, Umaya se le apareció un día que iba de caza. El la tomó por esposa y tuvieron a Bilqis. Vivieron juntos en el desierto, pero él tuvo que partir a Kitor. La madre murió de pena y la niña fue criada por las gacelas, y tanto los ángeles como los genios velaron por ella.

Bilqis creció con gran belleza e inteligencia y  acudió ante su padre el cual le propuso varios enigmas, resolviéndolos todos. Pero  mató al nuevo rey de Kitor, el cual era un depravado que quiso aprovecharse de ella. Bilqis prometió librar a los cortesanos del tirano y la hicieron reina del país de Saba.

Según esta versión, hay un relato precioso sobre dos animalillos, la abubilla  trae noticias, pues de la joven y hermosa reina a Salomón.  De los regalos que recibe sólo abre una caja con una perla y un agujero en ella. El rey ha de enhebrar un hilo por el agujero. Para ello hizo comparecer a un pequeño gusano que atravesó la perla sin problemas dejando tras de sí una fibra delicada, dicen que así se inventó la seda. Salomón premió al gusano dándole por casa  la morera y recompensó a la abubilla con una cresta.

Otra anécdota mágica es que mientras la reina acudía a Jerusalén con el tesoro de Kitor, Salomón mandó transportar el trono de ella por una red de caminos subterraneos. Bilqis se admiró de encontrar allí su propio trono.

Bilqis propuso a Salomón tres enigmas que acertó. La reina derrotada aceptó quedarse en Jerusalén para aprender del monarca. Los genios temerosos de que la reina esclavizara a Salomón si le daba un hijo, dijeron al monarca que ella poseía unas piernas peludas terminadas en pezuñas de asno. El monarca hizo poner en sus aposentos un pavimento de cristal bajo el que había agua y peces e invitó a la reina a verlo, quien creyendo que era un estanque, levanto sus faldas. Vio el rey que tenía las piernas velludas, pero no le importó. Y según las malas lenguas, hizo este montaje para comprobar si era virgen antes de unirse a ella.

Dio la reina un hijo a Salomón llamado Roboam, de brazos largos hasta las rodillas, señal de fuerza innata y predilección divina. Volvió la reina a su país dejando al niño con su padre.

El triunfo dialéctico de Salomón sobre Bilqis vendría a significar la superioridad del judaísmo sobre el politeísmo.

Parece que la realidad física del defecto de la reina no importa pues es un signo exterior de la deformidad espiritual (la idolatría o astrolatría de Bilqis).

Lo peor, es que en la tradición musulmana  se asocia a la reina con los djinn, tiende a confinarla a una condición demoníaca con rasgos zoomórficos. Puede ser derivación de la tradición judaica que la asimilaba con Lilith, la primer esposa de Adán, que lo abandonó y fue por ello convertida en un demonio.

Junto al templo del Santo Sepulcro en Jerusalén hay unos frescos que representan la leyenda cristiana etíope  y donde a la reina la lllaman Makeda: “Reina del Mediodía”

Según la tradición canónica del cristianismo etíope recogida en Kebra Nagast (Gloria de los Reyes), Salomón quiso compartir su lecho con la reina y ésta  se negó . Entonces hizo un pacto con ella: si en toda la noche Makeda no tocaba ningún objeto de palacio, dormirían separados y viceversa. Partiendo de habitaciones separadas, la reina a mitad de noche tuvo que beber agua de un vaso pues la cena había sido muy especiada a propósito. Salomón que estaba al acecho, hizo cumplir lo convenido  a la reina, que no pudo negarse.

Makeda volvió a su reino con un hijo de Salomón en sus entrañas y lo llamó Menelik. Cuando cumplió veintidos años lo envió a Jerusalén, con el anillo que el rey le entregó a ella cuando partió de allí.  Menelik ( “hijo del sabio”), robó el Arca de la Alianza que contenían las Tablas de la Ley y huyó con ella a Etiopía. Salomón lo persiguió, pero al saber que era su hijo, se dio cuenta de que la Alianza divina había pasado de los hebreos a los etíopes, el nuevo pueblo elegido.

CURIOSIDADES EN TORNO A LA FIGURA DE SHEBA

A Sheba se la identifico con varias Sibilas a lo largo de la historia.

La   Sibila más antigua era hija de Zeus y de Lamia, hija de Poseidón, que fue la primera mujer que cantó oráculos.

Las mujeres sabias oraculares estaban relacionadas a su vez  con hadas como Melusina (Mater Lucina, avatar de la diosa Diana, protectora de las parturientas),  que impuso a su esposo la prohibición de verla los sábados pues se convertía en serpiente.

A Sheba  también se la identifica con la emperatriz Zenobia de Palmira, otra figura legendaria.

En la Europa cristiana a la reina se la imaginaban con un pie palmípedo, de oca, o con membranas entre los dedos, provocándole cojera, algo que confería una condición original numénica o feral, osea de ascendencia no humana. Como el pie hinchado de Edipo, el descalzo de Teseo y Jason, la patas de asno o cabra de Bilqis, la cola de serpiente de Lamia, Melusina o la Sibila, la cojera de Jacobo, indicando una relación estrecha con la tierra a  la que estos personajes permanecen más unidos que los demás humanos.

Saba está muy relacionada con la reina Paudaca, la de pies de oca de las leyendas francesas. Paudaca es un avatar de Perchta, divinidad infernal de los germanos. En la mitología germánica abundan personajes míticos marítimos o fluviales de pies palmiformes. Las sirenas nórdicas no tienen cola de pez sino plumas y patas de gaviotas, albatros y cormoranes.

El simbolismo de la oca se asocia a ritos iniciaticos, con ceremonias templarias con su famosa cruz patada, de extremos de pata de oca, con tantos topónimos relacionados con la oca en el Camino de Santiago y alrededores.

La reina encarna el conocimiento y la sabiduría, la Sekinah o Sabiduría Divina. En la alquimia, Salomón y la reina de Saba simbolizan el oro y la plata, el sol y la luna. De aquí una arcaica relación de la reina con las diosas lunares Artemis y Diana e incluso Venus.

La huella del pie asnal o caprino es muy frecuente en el folclore hispano y también hay muchas leyendas de moras encantadas que custodian un tesoro en cuevas o grutas de montañas y se convierten en serpientes que han resistido a la memoria popular de los avatares de la reina de Saba, la Sibila Apenínica, la diosa Venus  y  la diosa Isthar, divinidades identificadas con la estrella de la tarde.

Moro  aquí en Aragón, como en el resto de España, es todo lo precristiano, pagano, la raza de gigantes que se sumergió en las profundidades de la tierra con la llegada del cristianismo. Moros y moras están relacionados con los castros y construcciones megalíticas.

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