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DIOSAS GRIEGAS. GAIA

El mundo de las Diosas

DIOSAS GRIEGAS. GAIA

DIOSA GAIA. Hormigón.

GAIA-GEA

Las diosas más conocidas son las madres del patriarcado en la mitología griega, nos resultan familiares porque reconocemos a nuestras madres y a nosotras mismas en ellas. Pero no son la representación de la madre original. Lo que se ha perdido es la madre completa. Estas diosas antiguas fueron desheredadas de sus madres. Demeter, Hera y Hestia fueron engullidas por su padre inmediatamente después de haber nacido. Afrodita nace del semen del pene amputado de su padre Crono, Atenea de la cabeza de Zeus. De las principales diosas olímpicas solo Artemisa tuvo madre, a la cual cuidó casi desde el momento de nacer, pues ayudó en el alumbramiento de su hermano gemelo Apolo y en otras ocasiones rescata a Leto de la ofensa y el peligro. Hay mucho de maternal en esta diosa sobre todo ante lo que sea joven, vulnerable, indefenso o humano. De hecho, en Éfeso se la veneraba como la Gran Madre de múltiples pechos. No obstante Artemisa es virgen y nunca llega a hacer de madre de ningún hijo propio. Lo mismo Atenea y Hestia tampoco tienen hijos y el matrimonio con Hefesto de Afrodita es esteril.

Pero en el fondo de la mitología se encuentra una Gran Madre: Gaia, abuela de Demeter, Hera y Hestia, bisabuela de Atenea y Artemisa y antepasada de Afrodita. Gaia es la madre del principio, la de la infancia. Se la representa existiendo ya desde el principio de los tiempos, antes de Crono. Existe en la imaginación y el mito, de forma arquetípica y no es idéntica a la madre personal. El hecho de descubrirla lo experimentamos como un regreso y un re-conocimiento. Es hacer que todas las madres se acerquen a su origen y a su poder primitivo.

Cada diosa olímpica fue una diosa prehelénica local, cada una es Gaia con diferentes nombres.

GEA

Gaia no es solo la madre, es la tierra madre, ella es tierra, tierra como algo animado y divino. Nos recuerda que lo divino trasciende y es anterior a lo humano. Por esta razón, ella es origen como ninguna otra madre. Ella es la respuesta a ese anhelo profundo de regresar al hogar que ninguna madre, ni amante puede satisfacer.

Al contrario de otras diosas olímpicas, no está humanizada del todo, no es la tierra dominada por la humanidad.

Hay representaciones de Gaia, preciosas, como una mujer saliendo de la tierra a la altura del pecho, surgiendo de la tierra pero sin dejarla.

Según Freud existe una fuerza, una forma primaria de “ello”, energía instintiva pura y cruda, naturaleza con vida interna y en proceso de que le sea dada forma humana. Estas fuerzas psíquicas que transcienden lo individual de forma tan clara que son un aspecto de lo inconsciente, que es inexhaustivo e inasimilable, pero sin el cual no podríamos vivir, esas fuerzas son Gaia.

Según la teogonía, al principio era el caos, vacuidad, potencial, abismo. Más tarde por un proceso de apariciones espontáneas, surgen Gaia y Tártaro junto a Eros, Erebao, Oscuridad y Luz. Tártaro representa el centro de la tierra su aspecto oscuro y desconocido, telúrico, la relación con la muerte y el alma. Gaia es el aspecto externo de Tártaro, el hacer que las cosas emerjan. Erebos es la tenebrosidad del Tártaro y luego se encuentra la Noche misma. Existe una comprensión de la luz y la vida como nacidas necesariamente de la oscuridad. De esta manera la unión de Erebo y Noche producen Luz y Día.

Gaia da a luz algo diferente de sí misma a la heterogeneidad. Su primera creación partenogenética es su descendencia del mar, La montaña y el cielo. Más tarde se empareja con su propio lado oscuro, el Tártaro y con el mar y el cielo, siendo ella el origen de ellos.

GAIA. Talla en marmol de Calatorao

En los mitos la diosa siempre está a favor de la vida y contra toda rigidez, no puede ser sometida ni se pueden predecir sus reacciones. Engaña y traiciona, y es siempre fértil. Puede dar a luz tanto a lo bello como a lo monstruoso. Ella es partidaria de la vida, pero de la vida en constante renovación, de la vida que incluye la muerte.

El himno órfico se dirige a ella así:

Tierra Divina, madre de los hombres y de los dioses bienaventurados,

todo lo nutres, todo lo das, todo lo realizas

Y todo lo destruyes”

Existen muchas evidencias de que la diosa es tanto una divinidad cthónica de la fertilidad, como diosa de la sepultura y del surco.

GEA Y SU HIJO. Técnica mixta papel.

Es la dadora de sueños y de oráculos mánticos, del conocimiento del alma y de su alimento.

La conciencia del sueño es la conciencia primitiva: terrena, concreta autosuficiente. Los sueños nos conectan con la tierra, otorgan profundidad a nuestra experiencia.

Las profecías de Gaia vienen de su profundo conocimiento de lo que real e inevitablemente está sucediendo.

Los rituales de Gaia, como la mayoría de los rituales ctónicos y de cultos mistéricos incluían la posesión extática, orgiástica como en Rea y Cibeles. Dejarse llevar por Gaia es ser arrollado por una fuerza claramente sobrehumana, ser sacados de nosotros mismos.

Gaia es la madre de todos, existen muchas historias de como los primeros seres humanos emergieron de la diosa. Todos menos Pandora, la primera mujer que es la propia Gaia con forma humana, dadora de todos los dones, los buenos y los que no nos gustan, pues Gaia no es benigna, es generativa. Ella hace de madre de los hijos, más importante aún, hace de madre de las madres. Estamos a ser llamadas a ser dadoras-de-nacimiento para hacer que cada gota de semen o sangre que caiga sobre nosotras se convierta en algo vivo, aunque no necesariamente en algo que se valore fácilmente.

GAIA

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