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DIOSAS GRIEGAS: AFRODITA

El mundo de las Diosas

DIOSAS GRIEGAS: AFRODITA

AFRODITA. Talla en piedra.

AFRODITA-VENUS

Surgida del mar se la representaba volando por el aire o acompañada de tres gansos en las terracotas griegas del siglo VI Y V adne., al igual que Atenea conserva ciertas características de la diosa Pájaro-Serpiente de la Vieja Europa del neolítico. Homero consideraba Chipre prefenicio su verdadero hogar que estaba bajo la influencia minoica. Se cree que su nombre proviene de ambas islas . También se cree que el nombre cretense de Ariadna “La muy Sagrada”, era una antigua descripción helena de la mismísima Afroodita.

En el mito clásico el nacimiento de la diosa representa esa unidad del momento mitológico en el que el que engendra y el engendrado fueron uno en el útero del agua. Afrodita es huérfana de padre y madre, nacida de un falo despersonalizado, sumergido en el útero oceánico e impersonal. Ella representa la autosuficiencia, y no obstante es afectuosa, receptiva y abierta. Más mayor que Zeus, coetánea de los Titanes, simboliza un comienzo que tiene una condición más cósmica que el nacimiento y la infancia puramente individuales, es decir más próximo a los orígenes. Ella nos recuerda que el arquetipo del niño no incumbe sólo a la psicología, parte de la divinidad inherente al arquetipo proviene de su aspecto transpersonal y cósmico.

La misma Hera sabe que su belleza y su anhelo por el compromiso y la confianza mutua son insuficientes sin la magia de Afrodita, sin la gracia y el atractivo que sólo ella puede ofrecer.

Afrodita

La diosa representa una fuerza vital, la energía reproductora de todo el universo. Empédocles la llamaba “la dadora de vida” y Sófocles “la diosa de abundantes frutos”. En su papel de creadora se asocia con las flores, órganos generadores de vida y con los frutos, la progenie, y las Horas, los procesos estacionales del nacer y crecer son sus sirvientes.

Hay un texto muy curioso de cuando puso un pie en Chipre al bajar de su concha llegando al monte Ida llena de anhelo por Anquises:

Y atravesando la montaña, se fue directamente al establo: iban tras ella moviendo la cola, blanquecinos lobos, leones de torva mirada y veloces panteras, insaciables de carne de ciervo; y la diosa al notarlo, sintió que se le alegraba el ánimo en la mente, y les infundió en el pecho un dulce deseo, y todos fueron acostándose por parejas en los sombríos vericuetos“.

Afrodita

Homero quería que la viéramos no como nacida de los genitales de Urano arrojados al mar sino como la hija del nieto de éste, Zeus y de Dione (una esposa bastante ignorada). La describe corriendo hacia Dione después de ser herida por Diómedes, al intentar rescatar a su hijo Eneas. Su madre la acoge en sus brazos mientras Zeus la reprende: “Hija, a ti no te han sido asignadas acciones guerreras; por lo tanto, conságrate a dulces tareas del lecho. Deja aquellas para Ares el impetuoso y Atenea.”

Con ello se demuestra que, en el periodo helenístico, la diosa se convirtió meramente en la divinidad del amor y el deseo, personificación de la belleza humana y de la vida cortesana.

Su belleza está conectada a un tipo especial de energía, su condición dorada, su calidez, su disponibilidad. Esa energía es charis, “gracia” una hermosura que es receptividad y eco al mismo tiempo, harmonía y consumación, que no puede ser poseída y sin embargo que “se da a sí misma”. Es carisma, magia personal, un poder divino personal.

Es la única diosa que consiente ser vista desnuda y la más especializada en el cultivo de la belleza, en el uso de cosméticos, perfumes y magníficos vestidos y joyas que le hace su experto marido Hefesto.

Afrodita y Eros

No es solamente la amada sino también la que ama, objeto y sujeto, hechicera y hechizada. Representa ese dar y recibir y devolver del amor. No hay relatos de que haya sido violada, seducida o tomada a la fuerza ni que haya tentado al amor y luego negar sus favores. La pasión es su esencia y no la abruma.

Es la cualidad y la intensidad de la relación lo que la señala como afrodítica; su existencia por el placer y la satisfacción de ambos amantes. Necesita siempre volverse hacia los demás para ser ella misma, lo que hace ridículo verla confinada a cualquier matrimonio como el de Hefesto.

Se la conoce pues, como patrona del amor libre sea heterosexual u homosexual o lésbico.

Se relaciona con dioses, aparte de Ares con una marcada parte femenina.

Representa la confianza en los sentimientos.

Afrodita

Sus animales sagrados son los pájaros acuáticos. La tortuga acuática sobre la que se ve montada en algunas pinturas es anfibia. Es la diosa del mar tranquilo de verano, la del navegar próspero, la que salva de los naufragios. A veces se la denomina “La que Acuna” y otra es representada como a una bella durmiente inmovilizada, asociándole la planta de ella adormidera.

Relacionada con Circe, que transforma a los seres humanos en piedras o bestias y con Calipso cuyo amor era tan grande como para retener a Ulises siete años.

La suya es una conciencia que une, no que deshace, transformadora, iluminada por la luz del sol. Los griegos percibían en ella “una magia creadora de felicidad como lo hace el sol” y “una misteriosa feminidad, esa condición dorada y amable como hermana de las mujeres jóvenes”.

Afrodita

Forma parte de su genialidad el que se mueva por los cielos sin perder la conexión con la tierra y el mar.

Afrodita la Core nacida de la tierra también ha nacido del mar, como lo demuestra que sea la reina de una isla, pero más que ninguna de las otras diosas, ella se convierte en Urania, la Celeste, y los que pintaban los vasos la representaban navegando a través de cielo sobre su gran cisne.

Mientras el hombre avanzaba en conocimiento y en control sobre la naturaleza, el misterio y la divinidad de las cosas se desvanecía de forma natural dentro de la ciencia. Únicamente quedaban el misterio de la vida, y el amor que engendra vida, realizados de forma íntima, completamente inexplicados. Por eso Afrodita mantiene su divinidad hasta el final.

En ella sensualidad y conciencia no se separan y como diosa del cielo está emparentada con otras diosas celestes orientales como Ishtar, Astarté, Cibeles y Tanit.

El alba de dedos rosados, Eos, es uno de sus aspectos. La relación del sol con la fertilidad con el calor creador de vida, se manifiesta a través de la diosa.

En su reino se reconoce al sentimiento como esencialmente válido, como una fuerza cósmica e imponente. Pero en la pasión que levanta existe algo temeroso y destructivo. De su unión con Ares salió: Deimo (Pánico), Fobo (Miedo), Eros y Armonía.

Entre sus enseñanzas se encuentra la aceptación de la transitoriedad, reconocer que el amor y la pasión son, por su misma naturaleza efímeros.

Lo que aprendemos de ella es a escoger el presente, a escoger el amor por sí mismo, no por lo que aporta. Enseña la aceptación de lo inevitable.

AFRODITA. Talla en piedra.

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