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DIOSAS GRIEGAS. DIOSA ARIADNA

El mundo de las Diosas

DIOSAS GRIEGAS. DIOSA ARIADNA

DIOSA ARIADNA

DIOSA ARIADNA. LA SEÑORA DEL LABERINTO

De regreso al laberinto, donde una de dos, nos encontramos o nos perdemos para siempre”. W.H.Auden

Ariadna es una figura del ánima al igual que Perséfone y la historia nos dice que debe ser superada. Teseo no puede quedarse con Ariadna. Igualmente importante ha de ser que la diosa sea abandonada, `para que pueda abandonar el papel de “ánima”. Solamente después de que ambos personajes hayan integrado esa separación pueden cada una conectar con su propia alma.

Ariadna después de ser abandonada por Teseo tiene una relación con un hombre que tiene alma, que es psicológicamente andrógino, como es el caso de Dioniso.

Teseo es el héroe como en tantos casos, que continuamente se encuentra en conflicto con el mundo matrilineal en el que el rey debe morir. Como héroe consciente del peligro y de la capacidad de atracción de lo femenino, se pasa la vida luchando para no ser alcanzado por ello. Tanto como Teseo, otros héroes como Orestes y Edipo parecen representar el momento de transición, en la historia de Grecia del matriarcado al patriarcado.

En esta transición se limitaron los poderes de las diosas haciendo que cada una tuviera un aspecto aislado de la Gran Diosa y se las humanizó como es el caso de Ariadna y Helena.

Teseo abandonó a Ariadna tras salir del laberinto y sin consumar su amor, pues de lo contrario no hubiera sido capaz.

Dioniso ordena a Artemisa para que Teseo abandone a Ariadna, pues ésta pertenece a Dioniso en su esencia, incluso antes de que Teseo apareciera en la historia. Hay una tradición en Creta, por la cual ambos eran prometidos. La corona que entregó Ariadna a Teseo para iluminar el camino del laberinto, le fue entregada por Dioniso anteriormente. Esto tiene el sentido de que tal vez podamos servir a otro de ánima si hemos tenido previamente contacto con lo sagrado.

La relación con Dioniso tiene que ver con el amor y la muerte, pues Ariadna es la novia de la muerte. En el sur de Italia donde existía el culto a la diosa, tenían rituales encaminados a prepararse para la muerte.

Parece que en toda la mitología griega, Dioniso es el único dios que no explota a las féminas. El único marido fiel. A través de su unión con el dios, Ariadna se hace diosa. Dioniso es el único cuyas adeptas eran del otro sexo, es el dios de las mujeres, los hombres estaban excluidos de sus ritos. El es representante de la sexualidad masculina tal y como las mujeres la experimentan. También es el dios de la locura saludable y el éxtasis, de la vitalidad. Es la sexualidad de la “virgen”, la mujer que tiene el centro en “sí misma”, capaz de abandonarse a su pasión sin hacerse dependiente de otros.

A Dioniso se le llama el femenino, por su androginia. Es tan capaz de poner a los hombres contacto con su lado femenino que hasta a Zeus lo convirtió en mujer. Como consorte Ariadna también parece ser hermafrodita y pone también a los hombres en contacto con experiencias femeninas.

ARIADNA Y EL MINOTAURO

La Señora del Laberinto en su fase matrilineal es una Diosa Madre, no es inmortal por su relación con Dioniso sino por sí misma. Ella es una inmortal que las tradiciones patriarcales posteriores convirtieron en mortal.

En Creta además de ser la Señora del Laberinto era la Poderosa, La Intocable. Seguir el hilo hasta el final del laberinto nos lleva al centro donde encontramos a la diosa.

La Diosa Ariadna, autosuficiente en un principio, es suplantada por otra a la que le adjudican un hijo-amante que muere en invierno y nace en primavera. Ariadna sigue siendo la figura principal y Dioniso el otro necesario. Incluso en el Olimpo, Dioniso nos recuerda aquel tiempo en el que los dioses que primero eran hijos y luego amantes, que morían y reaparecían como hijos recién nacidos, crecían y eran amantes y volvían a morir y así una y otra vez.

En Creta se asocia el mundo del más allá con el agua, a diferencia de Grecia que lo relaciona con el mundo subterráneo, indicando que se parece más al inconsciente de Jung, una fuente de renovación constante. Ariadna está siempre vinculada a las islas. La muerte en su mundo nos lleva a las islas de los bienaventurados, al reino Elíseo. Este lugar, en la mitología clásica, se convierte en un área privilegiada dentro del Hades y gobernada por el padre de Ariadna, Minos, donde a los que son afortunados se les concede vivir en la muerte. La visión cíclica del mundo de la diosa, de muerte y renacimiento, es completamente diferente a la de los griegos clásicos con la distinción radical entre la vida y la muerte.

Pero la cuestión intrigante de Ariadna es que ella sufre la muerte de formas diferentes. En una versión es asesinada por Artemisa, en otra muere de pena y en otra se cuelga de un árbol tras la marcha de Teseo.

Si bien la versión más interesante es la que cuenta que Ariadna muere justo antes de dar a luz un hijo de Teseo, de manos de Artemisa. Ariadna entra en el reino de la muerte con la criatura no nacida y da a luz en el mundo subterráneo. En Ariadna vida y muerte están entrelazadas. Es un nacimiento dentro de lo imaginario, un nacimiento del alma. La diosa representa la realidad arquetípica de lo que otorga el alma, de lo que hace de una criatura viviente un individuo, de esta manera en el centro del laberinto llegamos a un punto donde uno vuelve al comienzo, al lugar donde empezamos y cuando volvemos lo reconocemos por primera vez. Allí en el comienzo está Ariadna como ánima, como alma.

El niño muerto es también el niño que pertenece a la muerte, aludiendo no solo a la muerte de la vida sino a la vida de la muerte. El niño abortado significa vida abortada por Hades. El niño muerto puede ser también una imagen del alma, ejecutando el papel de psicopompos, el cual conduce a la psique a reflexiones sobre todo lo que pertenece al arquetipo del niño, pero desde una perspectiva psíquica.

Ella no espera fuera del laberinto, Ella significa alma en el sentido de lo que se encuentra en el centro del sí mismo, lo que está en el centro del yo. Ánima es el alma con la cual tanto las mujeres como lo hombres necesitan relacionarse del mismo modo. Ánima es la que otorga a los acontecimientos la “dimensión de alma”, la que nos armoniza con el significado imaginario de las experiencias en las que participamos.

ARIADNA Y TESEO

Ariadna es una de mis diosas preferidas. En su laberinto me he perdido muchas veces, he buscado el centro, y me he vuelto al mundo real con una escultura inédita, con alma. Es en esas ocasiones, que Ella me envuelve en su ovillo mágico, que yo voy desenrollando, directamente y de una sola atacada, regreso portando entre mis manos, abducida y perpleja, una obra que me llena, sin más, como si fuera tan fácil, pienso luego. Otros días me pierdo y sufro, busco esa chispa que me hace vibrar y al encontrar la salida quedo inconclusa. Realmente es un gran misterio!”

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