Ayerbe
+34 699 20 42 50
info@escultoradediosas.es

LA GIGANTA FILANDERA DE LOS MALLOS

El mundo de las Diosas

LA GIGANTA FILANDERA DE LOS MALLOS

GIGANTA FILANDERA DE LOS MALLOS

En el maravilloso Reino de los Mallos confluyen una serie de personajes legendarios entre los que ocupa un lugar importante la Giganta de Riglos, representante de una raza mitológica relacionada con el origen de las montañas. Ella será quién construya el impresionante muro de los Mallos para permanecer al resguardo de los hombres en su refugio de la Foz de Escalete.

Se cuenta que algunas veces como en la noche de San Juan se la ha visto apoyar un pie sobre Peña Ruaba y otro en el mallo Pisón de Riglos para mojar las hebras de hilo que trabaja en su enorme huso. Otras veces aparece hilando sentada sobre este mallo Pisón, también llamado Huso, por tener esa forma. Es una Giganta hilandera que con su instrumento mágico de hilar y va tejiendo la naturaleza, en especial, las montañas.

Se trataría pues de una especie semidivina. Pero aun es más interesante su aspecto de hilandera. Su característico huso que luego devino en rueca, es un utensilio propio del trabajo femenino, ambos identifican al personaje. Desde la antigüedad hasta nuestros días se les regalaba a las novias, en el momento del matrimonio, como símbolo de abundancia y fecundidad (también símbolo lunar). Su actividad la aproxima a las diosas que tejen el destino de los seres humanos.

En la tradición clásica tenemos a las Diosas del Destino, las Moiras griegas y las Parcas romanas. En la tradición nórdica serán las Nornas, tres mujeres vestidas con túnicas blancas que viven bajo las raíces del fresno sagrado Ygdrasil, el árbol del mundo en el centro del cosmos.

Otros ejemplos de diosas relacionadas con el hilar son las griegas Afroditay Hera, herederas de las Diosas Pájaro Serpiente del neolítico. También egipcia Neith, madre de los dioses y creadora del semen de los hombres, inventora del tejido y patrona de las hilanderas. La fenicia Innana-Isthar, Gran Madre, Diosa de la fertilidad y tejedora del destino. La céltica Brigantia señora de las cumbres y patrona de los artesanos, poetas y sanadores.

Se trataría pues de una deidad matriarcal como la germana frau Holla, protectora de los muertos y diosa tejedora. Amadrinaba el trabajo de las hilanderas, velaba por el orden doméstico, otorgaba el don de la fecundidad a las mujeres y protegía a los recién nacidos. Su pájaro mensajero era la cigüeña y se le consagraba el saúco o Holler, de propiedades curativas, debajo del cual se decía vivían los muertos. La diosa del invierno a la que se ofrendaba horneados panes llamados Holla como la trenza de la Hoya. Su reino es el interior de las montañas, el interior de las cuevas; donde también vive Anu, que en el cristianismo céltico se asimiló a santa Ana. Anu es la madre de los dioses irlandeses, protectora de la fecundidad de la tierra y a la que se encomendaban los difuntos. Se pasa el tiempo hilando los rayos del sol en una doble colina que se conoce como “las tetas de Anu”. Muy similar al monte de San Miguel en Ayerbe.

Por todo el norte de España aparecen las Viejas Hilanderas, personajes fantásticos de proverbial fuerza física que llevan un huso o una rueca y a las que se considera constructoras de los dólmenes prehistóricos. A estos megalitos funerarios se los conoce como Casas de la Moura o de la Vella y se dice que fueron levantados con grandes piedras que levantaba la Moura sobre su cabeza y en los costados, mientras iba tranquilamente hilando.

Entre algunos ejemplos está una giganta prodigiosa que paseaba por las solitarias tierras de Nocito, al norte de la sierra de Guara. Mientras iba hilando, sobre su cabeza llevaba una enorme piedra horizontal y al terminar su mágico tejido la depositó sobre otras dos piedras verticales dando lugar al Dolmen de la Losa Mora. Otra aparece en la Alta Ribagorza. Se trata de una giganta que arrancó cinco grandes piedras del Congosto de Estanuy. También encontramos a esta giganta por toda la cornisa atlántica europea, donde son numerosos los megalitos de la Giganta. En Bretaña, Reino Unido o Irlanda será Old Lady Cailleach, la Vieja, quién transportaba las piedras en su mandil, no en la cabeza como nuestras Moras. En todos los territorios donde se dejaron notar las creencias celtas, o más bien las de la Edad del Bronce y anteriores que ellos heredaron, se considera que el mundo de ultratumba existe en paralelo al nuestro, y los hombres pueden relacionarse con él mediante ritos en espacios sacralizados por nuestros antepasados y en momentos específicos como en Samaín o Todos los Santos.

Lo cierto es que cuando los civilizados romanos invadieron el interior de Europa, con una tradición de raíces célticas, tan vigorosa como la mediterránea, se encontraron por todas partes con espíritus del lugar, ya fueran montes, valles, bosques, ríos, fuentes, acantilados o cuevas. La mayoría aparecían con rasgos de mujer e identificadas con Diosas del Destino que conocemos como Hadas.

Entre sus variantes en Hispania estaban las Janas o Xadas en las montañas cántabras o astures, espíritus de la naturaleza que habitan en los túmulos de piedra o en cuevas, cerca de los manantiales, donde se la suele encontrar acicalándose. Muy similares a nuestras Moras pirenaicas que tejen ovillos de hilo de oro que dejan correr por los cauces de agua, a la espera de que sean recogidos por algún humano y así pueda terminar su encantamiento.

También son guardianas de tesoros, materiales o espirituales, que suelen custodiar al lado de sierpes o dragones. En ocasiones ellas adoptan la doble naturaleza, lo que viene a indicar su probable origen en las Diosas Pájaro-Serpiente del neolítico.

DETALLE DEL SIMBOLISMO DE LA GIGANTA

Algunas versiones de la Giganta de Riglos parecen indicar que también lavaba y peinaba sus largos cabellos en la corriente del río Gállego. Lo que sí sabemos es que no se limitó a construir un dolmen como tantas otras, sino que ni más ni menos levantó el poderoso farallón de los Mallos para ocultarse

En ocasiones además de los pedruscos llevan un niño o más en brazos y les van dando de mamar, por lo que no serían tan viejas como se pretende.

Quienes han estudiado este personaje la identifican como una diosa muy antigua de la fertilidad y de ultratumba, similar a la Demeter griega, quizás indoeuropea o anterior ateniéndonos a las Diosa Madre de la vida y la muerte del neolítico, conservada en la tradición popular como La Anciana. Se trata de una mujer de poderes prodigiosos, muy longeva, capaz de crear el entorno geográfico en el que vive y sobre el que parece detentar alguna especie de reinado. Muy acorde con nuestra Giganta, personificación de la tierra fecundada por el río que corre a sus pies, sentada en un trono que formarían los Mallos y sosteniendo a modo de cetro, el huso donde se ovillan los hilos de la existencia.

Quizá porque ya no resultaba útil para los pobladores que se asentaron en la comarca por traer ellos sus propias deidades patriarcales, lo cierto es que la giganta decidió ocultarse para siempre de los hombres. La leyenda dice que se cubrió las espaldas con los mallos y se internó en la conocida Foz de Escalete. El acceso desde el norte está presidido por un impresionante corte en las rocas que toma la apariencia de portal ciclopeo. Al atravesarlo estaríamos accediendo al espacio más restringido de la giganta mítica, el lugar mágico escogido para desaparecer, para retornar a ese mundo paralelo donde las más antiguas diosas de Europa estaban al cargo de los muertos. Los hombres prehistóricos lo representaban mediante monumentales dólmenes que construían con enorme esfuerzo para enterrar a sus difuntos. Como hemos visto, la tradición popular hará de estos megalitos las Casas de la Giganta, la Mora o la Vieja, el lugar donde ellas viven o al menos, el acceso a ese ámbito invisible donde habitan junto a los antepasados. Hasta el momento no se han encontrado dólmenes junto a Escalete pero si un conjunto funerario prehistórico.

DETALLE DE LA CARA DE LA GIGANTA

Dentro de la misma comarca de la Hoya de Huesca, la encontramos en el Salto de Roldán. Llamada Giganta Filandera del Salto de Roldan, que se acomoda a horcajadas sobre las dos enormes peñas de Sen y Men, dejando que el río fluya entre sus piernas, mientras continúa elaborando el enorme hilo que llega hasta las profundidades del mismo, 400 metros más abajo. Desde su majestuoso pedestal, junto a las portentosas puertas por donde irrumpe el Flumen para fertilizar el llano, es la viva imagen de una Diosa Madre de la fecundidad dominando su territorio. A diferencia de la de Riglos, este personaje sufrió una gran transformación como casi todas las diosas prehistóricas y la briosa Filandera acabó por convertirse en un iguamente prodigioso Roldán. Aunque parecen pertenecer a la esfera de lo imaginario, todos estos seres son fruto de la tradición oral. Formaban parte de la cosmovisión de quienes poblaron este territorio en la más remota antigüedad, transformándose en relatos legendarios que, en épocas sucesivas, fueron reinterpretados por las culturas oficiales para adaptarlos a su particular dogma. La Giganta ha sobrevivido hasta nuestros días y forma parte de un patrimonio valioso, mítico y espiritual que todos hemos heredado.

DETALLE DE LA CARA DE LA GIGANTA

LA GIGANTA FILANDERA DE LOS MALLOS” la he creado para el sendero de la Fontaneta, dentro de las intervenciones artísticas del “Sendero de las Filanderas”, desarrolladas en agosto de 2021. Desde hace mucho tiempo, paseando por el sendero unos cuantos seres sobrenaturales, de mundos paralelos y de leyendas me demandaban un espacio para hacerse realidad. Gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la villa y al empuje de la asociación Mottainai de Zaragoza, a la cual pertenezco, ha sido posible este verano, que la Fontaneta de Ayerbe se vista de magia con varias esculturas dedicadas a la figura mítica de la Giganta Filandera de Aragón.

Esta escultura que es una figuración personal de la Giganta, ha sido creada y expuesta en un entorno de pinos que pudieran abrazarla. Porta en su falda las piedras milagrosas con las que construirá el farallón de los Mallos. Al igual que la diosa Serpiente del neolítico europeo que reaparece en Creta, lleva los pechos al aire, lo que significa la capacidad de dar alimento a todos los seres vivos y serpientes enroscadas en sus brazos como en el caduceo, con la capacidad de dar la vida la derecha y de quitarla la izquierda, como una unidad.

El huso que forma parte de su mismo brazo izquierdo es símbolo lunar de renacimiento, contiene la luna creciente y llena (la vida) cuando está enrollado y la luna nueva cuando se desenrolla (la muerte).

Lleva semillas en su pecho y abdomen son símbolos también de “llegar a ser”, de renacimiento.

La Diosa contiene los dos polos de la dualidad, evitando que se separen, (la oposición que nuestra consciencia moderna asume como inevitable).

Está realizada con técnica constructiva con piedras y mortero la falda y la parte superior con estructura metálica y cemento txt.

GIGANTA FILANDERA DE LOS MALLOS Y LA AUTORA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *